Tuppers preparándose antes de hacer el reparto en la plaza.

Este es el comienzo de nuestra ruta. Buscamos el empoderamiento personal y la autonomía de aquellas personas que hoy por hoy están en una situación de vulnerabilidad, no consideramos por lo tanto que nuestra labor tenga un carácter asistencialista. Quizás ese ha sido el gran error, dejar la responsabilidad exclusivamente a las Instituciones, cuando realmente nos incumbe a tod@s.

Nuestra acción va más allá del reparto de cenas, no potenciamos ni normalizamos esta situación injusta, si no todo lo contrario, la denunciamos y la hacemos visible con nuestra labor.

Hay otra parte importante que no se ve, que consiste en interactuar con ell@s, hablarles de tú a tú, escucharles, conocer sus historias y sus preocupaciones. La empatía es parte fundamental de este proceso en el que tod@s tenemos mucho que aprender.

Estamos dando pequeños pasos para satisfacer las necesidades más básicas como es la higiene o la ropa, sabemos que el camino es largo, pero las posibilidades de actuación son muchas y muy variadas; ayuda psicológica o jurídica,  hacerles participantes activ@s de la asociación, fomento de cursos que permitan su incorporación al mercado laboral, reivindicar la implementación del housing first, creación de cooperativas para fomentar su inclusión, etc. Las posibilidades son tantas como caminos para conseguirlo, sólo hay que andar y ya hemos empezado, queda mucho por recorrer.

¡Ven, normalicemos la inclusión social!